La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares debido a que, en la mayoría de los casos, evoluciona sin manifestaciones evidentes hasta provocar complicaciones graves. Especialistas en salud advierten que el periodo comprendido entre el despertar y las primeras horas del día representa una etapa de especial vigilancia para quienes viven con esta condición.
Carlos Fernando Corona Sapien, cardiólogo del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la Universidad Autónoma de Sinaloa, explicó que durante las primeras horas de la mañana ocurre un incremento fisiológico de la presión arterial conocido como pico matutino. Aunque este comportamiento forma parte del funcionamiento normal del organismo, en pacientes con hipertensión puede alcanzar niveles que incrementan de manera significativa el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares.
El especialista señaló que este aumento de la presión favorece alteraciones en la circulación sanguínea que pueden propiciar la formación o desprendimiento de coágulos, elevando la probabilidad de presentar un accidente cerebrovascular, un infarto al miocardio, una embolia o, en los casos más severos, muerte súbita. Por ello, recomendó prestar atención a las señales que pueden aparecer al iniciar el día, especialmente cuando se presentan de forma recurrente.
Dolor de cabeza al despertar, mareos al incorporarse, visión borrosa, zumbido de oídos y palpitaciones figuran entre los síntomas que ameritan una valoración médica para descartar un descontrol de la presión arterial. La detección temprana y el monitoreo periódico permiten identificar alteraciones antes de que evolucionen hacia complicaciones mayores.
El control de la hipertensión también depende de la adopción de medidas preventivas orientadas a disminuir los factores de riesgo. Entre ellas destacan una alimentación con bajo contenido de sodio, la reducción del consumo de carbohidratos, la práctica constante de actividad física, una hidratación adecuada, la moderación en el consumo de bebidas alcohólicas y la eliminación del tabaquismo, acciones que contribuyen al mantenimiento de una mejor salud cardiovascular.
El especialista subrayó además la importancia de reconocer los casos que requieren atención médica inmediata. Indicó que una presión arterial superior a 180/120 milímetros de mercurio, acompañada de dolor torácico, dificultad para respirar o pérdida de sensibilidad en alguna parte del cuerpo, constituye una emergencia que demanda atención hospitalaria inmediata para reducir el riesgo de consecuencias potencialmente fatales.
La recomendación médica es mantener un seguimiento regular de la presión arterial, particularmente en personas con antecedentes de hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o factores de riesgo asociados, con el objetivo de prevenir complicaciones y favorecer un diagnóstico oportuno.
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