Ciudad de México.- Fuerzas federales concretaron la aprehensión de tres presuntos operadores de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), entre quienes figura David “N”, señalado con el alias de “Mando 20”.
El operativo de captura se llevó a cabo mediante cateos simultáneos en un par de fincas situadas en el municipio de Tecomán, Colima, como parte de las indagatorias vinculadas al estallido automotriz perpetrado el 6 de diciembre de 2025 en las inmediaciones de la comandancia de la Policía Comunitaria de Coahuayana, Michoacán, un atentado que dejó un saldo trágico de seis personas muertas y 11 lesionadas.
Las diligencias tácticas fueron resultado de un esfuerzo interinstitucional encabezado por la Agencia de Investigación Criminal adscrita a la Fiscalía General de la República (FGR), con el respaldo operativo de la Unidad de Inteligencia Naval de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Además de la captura de David “N”, los elementos federales aseguraron a Sinuhe “N” y a Cristian “N”.
Durante las inspecciones a los domicilios, las autoridades incautaron armas de fuego, unidades automotrices, numerario en efectivo, diversos expedientes y documentación, propaganda alusiva al grupo criminal, así como otros elementos materiales de interés para la carpeta de indagatoria.
De acuerdo con las líneas de pesquisa integradas por las instancias de seguridad, David “N” habría asumido la responsabilidad material e intelectual de coordinar el atentado terrorista, encabezando además una célula delictiva del cártel con presencia operativa en Tecomán y zonas limítrofes.
Con el propósito de esclarecer los hechos en su totalidad, los gabinetes de seguridad mantuvieron abiertas las líneas de investigación orientadas a dar con todos los cómplices, tanto los ejecutores materiales como los autores intelectuales de la agresión.
Asimismo, en agosto de 2026, el titular de la SSPC, Omar García Harfuch, había reportado otra ofensiva coordinada en demarcaciones de Hidalgo, Jalisco y Michoacán, la cual derivó en la intervención de 36 domicilios, la captura de 20 integrantes de la misma organización y el decomiso de más de un centenar de vehículos, armamento, sustancias ilícitas y pertrechos tácticos.
El éxito de estas acciones recientes también dependió de la cooperación de la Fiscalía General del Estado de Michoacán, la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad y la Secretaría de Seguridad de Colima, cuya colaboración reforzó la sincronización entre los tres niveles de gobierno.
La ruta del explosivo y la disputa por el corredor costero
El atentado con el automotor cargado con explosivos —una camioneta que transportaba plátanos y que había ingresado procedente de territorio colimense— constituyó un golpe directo contra las instalaciones de la policía comunitaria en Coahuayana.
El fiscal general del estado, Carlos Torres Piña, apuntó a la organización criminal comandada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, como la principal responsable de la ofensiva contra los elementos de seguridad local, derivada de la confrontación territorial que impera en esa franja geográfica.
El funcionario estatal detalló que el detonador de la unidad fue activado a distancia mediante un dispositivo electrónico, cuyos operadores ya se encuentran plenamente identificados en los registros ministeriales gracias al análisis de los rostros captados.
Paralelamente, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, aclaró que las diligencias sobre este suceso se fundamentan en el delito de delincuencia organizada, descartando la tipificación de terrorismo debido a que dicha figura jurídica no se encuentra prevista en el marco legal mexicano ni en diversos tratados internacionales aplicables.
Por su parte, el especialista en seguridad pública y delincuencia organizada, David Saucedo, explicó en entrevista exclusiva que esta escalada de violencia responde a una disputa histórica por el control geopolítico del municipio, cuyo valor estratégico radica en el dominio de la zona costera michoacana.
Desde hace al menos un lustro, el CJNG y facciones aliadas bajo la denominación de Cárteles Unidos libran una guerra encarnizada por esta demarcación fronteriza entre Colima y Michoacán. La carretera federal 200 cruza por este punto, convirtiéndose en una arteria indispensable para el trasiego de narcóticos y la expansión territorial del cártel de las cuatro letras.
Coahuayana: la muralla que frena al CJNG
El analista destacó que el municipio representa la puerta de entrada indispensable hacia la región costera y la Sierra Madre del Sur michoacana. Con base en un mapeo criminológico elaborado por el investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, Víctor Manuel Sánchez Valdés, el CJNG mantiene presencia e influencia en 110 de los 113 municipios que conforman el estado. No obstante, Coahuayana se ha erigido como el principal obstáculo para consolidar el dominio absoluto.
La resistencia en dicha zona opera como un dique de contención: las fuerzas locales y comunitarias frenan el flujo de armamento, pertrechos y refuerzos enviados por el liderazgo de Nemesio Oseguera.
Ante la presunta colusión de autoridades locales con Cárteles Unidos —condicionada por la influencia de este bloque en los procesos políticos de la región—, la respuesta de la organización de Jalisco ha derivado en tácticas de agresión extrema, tales como la siembra de minas terrestres, incursiones con vehículos aéreos no tripulados cargados con explosivos, atentados con coches bomba en los cascos urbanos y el uso deliberado de métodos de intimidación orientados a provocar el desplazamiento forzado de las familias residentes.
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Con información de Infoba.