= Hay otros capos en su control, admite
= “Tenemos que atraparlos”, sentencia
= “Sinaloa se recupera”: Sheinbaum Pardo
“No echemos campanas a vuelo”: Rocha
= El “tiro” entre Alito y Fernández Noroña
“El cartel de Sinaloa no ha desaparecido”, precisó, en tono concluyente, Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del gobierno federal, para inmediatamente después matizar su declaración, con un “pero si se encuentra disminuido”. Esto, en el marco de su participación en la conferencia “La Mañanera del Pueblo” de la presidenta Claudia Sheinbaum.
-Es que el cartel de Sinaloa no ha tenido en sí, un solo líder, si no varios; entre ellos, Ismael “Mayo” Zambada y Joaquín “Chapo” Guzmán – acotó.
Y añadió:
-El “Mayo” y el “Chapo” ya están en prisión; pero quedan otros que tienen el control en sus manos. Mientras no los atrapemos, no podremos hablar de la desaparición de este organismo criminal.
Citó algunos nombres a manera de ejemplo, como el del “Chapo Isidro”, quien presumiblemente opera en los municipios del Norte del Estado -fundamentalmente en Ahome y Guasave -; pero no fue más allá ante lo delicado del tema a desarrollar. (Supongo).
-Está disminuido – dijo García Harfuch con un tono de seguridad; pero “no desaparecido”. ¿Buena la noticia para Sinaloa? Pues sí…y no.
Por un lado resulta esperanzador que el mero secretario de Seguridad del gobierno federal observe las cosas en tal sentido; pero, por otro, esto no es para estremecer el espacio con fuegos artificiales porque claramente el problema existe y mientras no desciende a niveles aceptables -toda vez que su desaparición es imposible – no disfrutaremos de la paz exigida.
También es un buen mensaje que “el Harfuch” identifique, aunque sea de manera parcial, a otros “capos” del negocio de la droga en Sinaloa. Entendemos esto como que, en efecto, están tras ellos y que un buen día nos darán la noticia de su detención. Veremos.
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A propósito. Las apreciaciones del alto funcionario gubernamental tuvieron lugar después de ciertas consideraciones de la presidenta Sheinbaum, en una “Mañanera” en la que se habló profusamente del tema Sinaloa.
La doctora Sheinbaum, por cierto, fue mucho más optimista que Omar Hamid al asegurar -ante los representantes de los medios de comunicación – que existe una franca recuperación de la vida en nuestro Estado, afirmación que sustentó en tres preceptos fundamentales:
01.- El arribo de turistas nacionales y extranjeros a Mazatlán, situación que disparó hasta un 75 por ciento la ocupación hotelera, respecto a su capacidad.
02.- La clara reducción de delitos de alto impacto en los municipios más conflictivos de la entidad.
Y:
03.- La amplia y permanente cooperación entre el gabinete federal de seguridad y el gobierno del Estado, como lo demuestra, recientemente, el reforzamiento de tropa y el envío de moderno equipo móvil a Sinaloa.
La presidenta, sin embargo, admite que la situación en nuestro Estado, aún no es la del regreso de la paz, aún en un entorno de franca mejoría.
-Estamos trabajando para lograrlo -explicó – no solo en Sinaloa sino en otras entidades del país; esto, hay que entenderlo, es una tarea de todos los días y es una prioridad para el gobierno federal.
Destacó la existencia de una relación de creciente colaboración con el gobernador Rubén Rocha Moya, lo que deriva en mayores apoyos y en la revisión constante de las estrategias en desarrollo y las nuevas que están por aplicarse y reiteró su optimismo y seguridad en el sentido de que pronto Sinaloa -y Culiacán en lo particular – retornará a la normalidad.
Innegable que hay avances, pero el problema es que no son constantes. Los hechos delictivos presentan, un par de días, reducciones importantes, solo para reaparecer al tercer o cuarto día, para provocar nuevos climas de desasosiego e incertidumbre, que causan el desanimo de la sociedad en general. En las últimas jornadas, para no ir muy lejos, volvieron los enfrentamientos entre grupos armados (Mayos contra Chapos) y bloqueos a las vías de comunicación. Ya no se han repetido; pero ahí están como dice el gobernador. En fin.
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Y bueno. Lejos de negarla -lo que si hizo algunas veces -, el gobernador Rocha está consciente de la situación, tanto que no secundó del todo las expresiones de la propia presidenta Claudia Sheinbaum.
-Todavía no es momento de echar las campanas a vuelo -, dijo, abordado por los representantes de los medios de comunicación.
Y agregó:
-Claramente contamos con todo el respaldo de la presidenta y tenemos una estrecha colaboración con el gabinete federal; pero el problema no está resuelto, insisto, aún padecemos de inseguridad.
Evidentemente “hay avances”, insistió y uno de ellos, por ejemplo, es la ampliación de los horarios nocturnos en bares, restaurantes y otros centros de reunión.
-Es el más palpable, entre todos los síntomas – puntualizo.
Es bueno que el gobernador vea las cosas con realismo y objetividad. De poco o nada sirve ignorar un problema cuando está frente a nosotros y cuando afecta integralmente nuestros niveles de vida, estabilidad y patrimonio.
-Hay que reconocer el problema, para enfrentarlo con posibilidades de éxito – subraya. ¿Que os parece?
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Por otro lado. La nota que le da la vuelta al mundo: el enfrentamiento, en la máxima tribuna política de nuestro país, entre los senadores Gerardo Fernández Noroña, de MoReNa, y Alejandro Moreno, del Partido Revolucionario Institucional.
Fernández Noroña es todavia presidente de la cámara de Senadores; Alito Moreno, presidente del Partido Revolucionario Institucional.
Cierto, no llegaron a los golpes en si; pero a cosa de nada, efectivamente. El zafarrancho se produjo, una vez concluida la entonación del himno nacional mexicano, por parte de los senadores de la comisión permanente. Alito reclamó el por qué no se le concedió el uso de la voz durante la sesión, sin respuesta de parte de Fernández Noroña. Ahí se produjeron los primeros jaloneos entre los dos, para dar paso a una serie de insultos verbales, en tanto un trabajador del Senado rodaba por el suelo.
Dio la impresión de algunos golpes, en efecto; pero los videos del momento no lo ilustran así. Solo empujones y mentadas de un lado y de otro, ante un griterío descomunal. ¿El culpable?
Tanto el uno como el otro, en efecto. Lamentable que sucedan estas cosas, cuando México está bajo la lupa de muchos países del mundo; pero pasa en todos lados. Hasta en las mejores familias. ¿No?
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Y hasta aquí por hoy. Nos vamos ya. Cuídense mucho y Dios los bendiga. Ahora y siempre.
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