Columnas
Columna Institucional Sin Ambages Miércoles 27
“Mientras unos comparecen, otros administran el enojo… y la gente sigue pagando la cuenta”
Por:
Redacción el
26 de mayo de 2026
Comparecer… también cuenta
Lo que comenzó hace apenas unas semanas como una acusación explosiva desde Estados Unidos, hoy empieza a entrar a otra etapa: la institucional. Y aunque el ruido político sigue siendo enorme alrededor del llamado “caso Sinaloa”, también hay un dato que políticamente no puede pasar desapercibido. La mayoría de los señalados por el gobierno norteamericano decidieron acudir ante la Fiscalía General de la República para rendir entrevista. Y eso, en medio de la presión mediática y jurídica, también termina enviando una señal. Rubén Rocha Moya lo hizo público desde sus propias redes sociales. Enrique Inzunza acudió incluso sin acompañamiento jurídico y como abogado de sí mismo. Dámaso Castro Saavedra también se presentó y habló de confianza institucional. Incluso otros actores como Juan de Dios Gámez habrían atendido igualmente el llamado de la autoridad federal. Más allá de simpatías, narrativas o posicionamientos políticos, el mensaje que comienza a construirse es que, al menos hasta ahora, no se está viendo una postura de evasión ni de confrontación abierta contra las instituciones mexicanas. Y en escenarios de alta tensión política y mediática, eso también importa. Porque cuando existen señalamientos tan delicados, una de las primeras pruebas públicas suele ser precisamente la disposición de acudir, responder y someterse al procedimiento legal correspondiente. Sobre todo en un contexto donde desde Estados Unidos se intentó construir una narrativa de gravedad extrema alrededor de funcionarios y actores políticos sinaloenses. Por supuesto, acudir a declarar no equivale automáticamente a inocencia. Pero tampoco puede minimizarse el hecho de que los involucrados estén compareciendo ante la autoridad mexicana en lugar de esconderse, desaparecer políticamente o entrar en una ruta de victimización anticipada. La investigación apenas comienza y seguramente todavía habrá semanas —o meses— de presión, especulación y filtraciones. Pero en medio del escándalo internacional, la imagen que empieza a proyectarse es otra: la de funcionarios y políticos que, al menos públicamente, decidieron dar la cara. Y en política, cuando el escenario parece incendiarse, a veces también hay mensajes que se construyen simplemente con presentarse.
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Paguitos... y aplausos
Después de días de enojo social, recibos impagables y familias sinaloenses tronándose los dedos para ver cómo demonios pagar la luz, finalmente aparecieron nuestros diputados federales con una solución histórica, revolucionaria y digna de aplauso… decirle a la gente que ahora podrá pagarle a la CFE en cómodos abonitos. Sí. Ese fue el gran acuerdo. Ni tarifas preferenciales reales. Ni reducción inmediata de cobros excesivos. Ni revisión masiva de recibos inflados. Ni un posicionamiento serio contra aumentos de hasta 500 por ciento que terminaron golpeando brutalmente a miles de hogares. No. La brillante gestión legislativa terminó reducida a que ahora los sinaloenses podrán endeudarse poquito a poquito, incluso con tarjeta de crédito y meses sin intereses. La burla prácticamente se redactó sola. Y para rematar, el espectáculo terminó siendo encabezado por Mario Zamora, el diputado federal del PRI que normalmente no pierde oportunidad para tundir al gobierno estatal y a Morena… pero que ahora sí logró algo verdaderamente histórico: juntar a diputados priistas y morenistas para salir casi abrazados a presumir que consiguieron “facilidades” para pagar recibos escandalosos. Una especie de pacto legislativo… pero para financiar el sablazo eléctrico. Porque el reclamo ciudadano jamás fue: “oigan, ¿me pueden dejar pagar el abuso en parcialidades?”. El reclamo siempre ha sido muchísimo más simple y muchísimo más lógico: ¿por qué están llegando recibos absurdos?, ¿por qué hay familias viendo cobros imposibles?, ¿por qué cada verano parece castigo vivir en Sinaloa?, ¿y por qué la CFE sigue actuando como si aquí prender un minisplit fuera un lujo europeo y no una necesidad básica para sobrevivir al calor? Pero no. Nuestros diputados decidieron conformarse con salir de la reunión presumiendo el llamado “Plan Sinaloa”, que básicamente consiste en convertir la indignación social en deuda diferida. Una especie de “te seguimos cobrando igual de duro… pero ahora puedes pagarlo con Visa o Mastercard”. Y mientras la gente esperaba defensa política real, presión institucional fuerte o al menos un posicionamiento digno frente a la CFE, lo que terminó apareciendo fue una rueda de prensa disfrazada de agencia de financiamiento. Casi faltó que anunciaran puntos acumulables y cashback por pagar recibos exagerados. Porque cuando la clase política intenta vender como triunfo que ahora el ciudadano podrá pagar más cómodamente un abuso… entonces el problema ya no solamente está en los cobros. También está en el nivel de desconexión con la realidad que viven miles de familias sinaloenses.
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Que no quede en folleto
En un estado donde durante años muchas mujeres aprendieron a vivir con miedo incluso en algo tan cotidiano como subirse a un camión, cualquier medida que busque protegerlas merece reconocerse. Y en ese sentido, bien por la gobernadora Yeraldine Bonilla y por el Gobierno del Estado al poner en marcha el Protocolo de Prevención y Atención del Acoso Sexual en el transporte público. Porque sí hacía falta entrarle a un problema que durante demasiado tiempo fue minimizado, normalizado o simplemente ignorado. El dato es brutal: gran parte del acoso sexual en el transporte público tiene como víctimas a mujeres. Mujeres que diariamente utilizan camiones urbanos o rutas rurales para ir a trabajar, estudiar o simplemente trasladarse, y que muchas veces terminan soportando agresiones, insinuaciones, tocamientos o situaciones humillantes ante la indiferencia de quienes van alrededor. Por eso el mensaje institucional sí importa. Y también importa que el tema ya no se esconda debajo del asiento del camión. Ahora bien, el verdadero reto comienza después de la foto, del evento y del protocolo impreso. Porque en México estamos llenos de manuales bonitos que terminan archivados en un cajón mientras la realidad sigue exactamente igual. Y ahí es donde este nuevo esquema tendrá que demostrar si realmente viene a cambiar algo… o solamente a producir más trípticos, capacitaciones y discursos políticamente correctos. Porque si de verdad quieren que funcione, entonces los operadores tendrán que actuar. Las denuncias tendrán que atenderse rápido. Los botones de emergencia deberán servir. Las cámaras tendrán que funcionar. Y sobre todo, las mujeres tendrán que sentir que denunciar sí vale la pena y que no terminarán revictimizadas o ignoradas como tantas veces ocurre. Lo positivo es que al menos esta vez el mensaje oficial parece entender algo fundamental: proteger a las mujeres no es un favor político ni una bandera de moda. Es una obligación elemental del Estado. Y más en un contexto donde la violencia contra mujeres sigue siendo uno de los temas más sensibles y dolorosos del país. Porque al final, el éxito real de este protocolo no se va a medir por cuántos folletos se impriman ni por cuántos funcionarios aparezcan en la foto. Se va a medir el día que una mujer pueda subirse sola a un camión en Sinaloa… y sentirse verdaderamente segura.
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Soberanía… y movilización
Este domingo 31 de mayo Morena y el aparato político de la Cuarta Transformación buscarán enviar un mensaje muy específico desde las plazas públicas del país: cerrar filas alrededor de la presidenta Claudia Sheinbaum bajo la bandera de la soberanía nacional. Y Sinaloa, evidentemente, no quedará fuera del mapa político de esa movilización nacional. El llamado abierto a acompañar a la Presidenta “a dos años del triunfo”. El acto en Culiacán está convocado para las 9 de la mañana en la explanada de Palacio de Gobierno, como parte de una transmisión simultánea que se replicará en las 32 entidades del país. Y aunque oficialmente el discurso se presenta como un ejercicio de rendición de cuentas y celebración política del triunfo electoral de 2024, la realidad es que el trasfondo político va mucho más allá. Porque el concepto de “soberanía” no apareció por casualidad ni por romanticismo patriótico. Aparece justo en medio de uno de los momentos más tensos que ha enfrentado Morena desde que llegó al poder: presión de Estados Unidos, acusaciones contra actores políticos mexicanos, tensiones diplomáticas y una ofensiva mediática que desde Palacio Nacional consideran cada vez más agresiva. Por eso el evento del domingo también será una demostración de músculo político. Morena buscará llenar plazas, mostrar estructura territorial y reforzar la narrativa de que el movimiento sigue unido alrededor de Sheinbaum. De hecho, la propia presidenta ya adelantó que uno de los ejes centrales del mensaje será precisamente la defensa de la soberanía mexicana y la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación. Y ahí es donde el evento deja de ser solamente un aniversario político para convertirse también en una respuesta política frente al contexto internacional que hoy enfrenta el gobierno federal. Ahora bien, también habrá que ver qué tanto logra conectar ese discurso con la realidad cotidiana de la gente. Porque mientras en los flyers aparecen águilas, banderas y llamados patrióticos, afuera siguen existiendo problemas mucho más terrenales: violencia, cobros excesivos de la CFE, incertidumbre económica y desgaste político en varias regiones del país. Y ahí es donde la narrativa de soberanía tendrá que competir con el humor social real. Lo que sí parece claro es que el domingo Morena no solamente buscará celebrar dos años de triunfo. Buscará demostrar que, pese al desgaste, las presiones y las tormentas políticas recientes, el movimiento todavía conserva capacidad de movilización… y capacidad de cerrar filas alrededor de la presidenta.
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