Ciudad de México.- El escenario político de México experimenta una pérdida de profunda trascendencia histórica tras confirmarse el deceso de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, emblemático fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y descendiente directo del expresidente Lázaro Cárdenas. Su legado define los cimientos de la pluralidad contemporánea en la nación.
Nacido el 1 de mayo de 1934 en la capital del país, bajo el cuidado de sus padres Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano de Cárdenas, el ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México comenzó formalmente su trayectoria en el ámbito público al integrarse en 1961 al Movimiento Liberación Nacional.
Años más tarde, en 1970, se sumó a las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), fuerza política mediante la cual ocupó un escaño en el Senado de la República y gobernó el estado de Michoacán durante el periodo comprendido entre 1980 y 1986.
El punto de inflexión que transformó radicalmente el mapa político mexicano se gestó en 1987 con el surgimiento de la Corriente Democrática, movimiento que detonó su postulación presidencial en los comicios de 1988 frente a Carlos Salinas de Gortari.
Aquella jornada electoral representó un quiebre definitivo frente al sistema de partido único, abriendo paso a la pluralidad nacional y motivando la creación del PRD a finales de ese mismo año.
Dicha fuerza política consolidó su estructura en 1990 durante su primer congreso nacional, nombrando a Cárdenas como su dirigente nacional hasta 1993.
Para 1994, abanderado por la Alianza Democrática Nacional, compitió nuevamente por la presidencia en unas elecciones donde resultó victorioso Ernesto Zedillo.
Su carrera continuaría marcando hitos institucionales cuando, en 1997, asumió la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal tras ganar la primera elección popular para dicho cargo, desempeñándose en la administración hasta 1999.
Posteriormente, en el año 2000, disputó por tercera vez la presidencia de la república, finalizando en la tercera posición en una contienda ganada por Vicente Fox.
Años más tarde, en noviembre de 2014, formalizó su salida definitiva del instituto político que fundó. Mediante una misiva dirigida al entonces presidente del Consejo Nacional del partido, argumentó diferencias insalvables con las dirigencias respecto a los métodos necesarios para rescatar la credibilidad institucional y recuperar un alcance de carácter nacional.
En el ámbito personal y de salud, el histórico líder superó un contagio de COVID-19 registrado en septiembre de 2020, episodio que transitó de manera asintomática bajo aislamiento domiciliario, tal como confirmó en su momento el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador al enviarle deseos de recuperación.
En reconocimiento a su aportación cívica, el Congreso de Michoacán le concedió la condecoración "Constitución de Apatzingán", destacando su papel determinante para concientizar a la ciudadanía sobre el sufragio libre, la legalidad y el diálogo pacífico como vías indispensables para la transformación profunda del país.
Durante las administraciones federales encabezadas por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, Cárdenas mantuvo una postura de respeto republicano.
Aunque expresó divergencias críticas frente al oficialismo en temas específicos como la militarización y la política energética, su figura se conservó como un referente moral indispensable de la izquierda, participando en homenajes de Estado y sosteniendo encuentros institucionales con la actual mandataria, quien ha reconocido reiteradamente su contribución histórica para alcanzar la apertura democrática en México.
Con información de Milenio.