Un nuevo capítulo legal y mediático enfrenta a
Ninel Conde
y José Manuel Figueroa. El detonante fue la divulgación de pasajes de su antigua relación en el proyecto documental Ninel Sin Filtro, donde la artista rememoró una fuerte discusión ocurrida en una residencia de Cuernavaca.
Según la narración de la vocalista en la plataforma ViX, el altercado surgió por una supuesta infidelidad con otra figura pública; en el choque, afirmó, Figueroa habría disparado una pistola al aire y prendido fuego a una Biblia que estaba junto a la cama.
La réplica del hijo de Joan Sebastian no se hizo esperar: desconoció los hechos afirmando que "no recuerda el episodio así" y sugirió que su expareja distorsiona la realidad por los procedimientos estéticos a los que se ha sometido: "Yo creo que el bótox ya le está haciendo mal, le está afectando la memoria".
Sumado a esto, mencionó que Angélica Vale —quien era su pareja en esa época— escuchó parte de la conversación, al tiempo que cuestionó la autenticidad del reality argumentando que la artista usa su vida pasada como "punto de venta" o gancho comercial por falta de confianza en su faceta artística.
En sus declaraciones, Figueroa agregó que en su momento no vio en ella a una persona con perfil de esposa o madre, a diferencia de Vale, y remató diciendo que envejecer con dignidad no tiene nada de malo pero ve a Conde "desesperada" ante el espejo.
Respuesta institucional y rechazo a los ataques personales
Ante las descalificaciones sobre su aspecto, edad y facultades mentales, la cantante fijó postura mediante sus redes sociales y un comunicado oficial de sus representantes legales.
Conde enfatizó que rememorar vivencias de su pasado no autoriza a nadie a agredirla o desacreditarla atacando su maternidad o su cuerpo, al tiempo que instó a las mujeres a no guardar silencio y alejarse al primer signo de peligro.
La artista subrayó la diferencia entre la época en que ocurrieron los hechos y el presente, destacando que actualmente existen redes de apoyo, instituciones y leyes que respaldan a las víctimas.
Por su parte, el bufete jurídico que representa a la cantante emitió una postura formal en la que remarca que el derecho a la libertad de expresión posee límites y no debe emplearse para pisotear la honra o la intimidad de las personas.
La defensa legal sostuvo que las mofas o críticas vinculadas al físico, la edad o el estado mental de una mujer perpetúan estereotipos dirigidos a minimizar su voz.
Asimismo, precisaron que el análisis del caso se realiza con perspectiva de género, considerando el impacto y la reincidencia de las agresiones verbales.
Finalmente, el equipo legal confirmó que se estudian detalladamente las declaraciones del cantante para determinar las acciones jurídicas pertinentes en caso de que persistan estas conductas.
Los abogados aclararon que la medida no busca alimentar el escándalo en medios ni coartar la libre opinión, sino sentar un precedente firme: la dignidad de las mujeres no debe convertirse en un espectáculo publicitario ni someterse a escrutinio público.
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Con información de Infobae