Frente a los recientes pronunciamientos emitidos por
Donald Trump
durante la Asamblea General de la ONU, donde tildó al suelo mexicano como el núcleo de la violencia ejercida por las mafias del narcotráfico, la presidenta
Claudia Sheinbaum
optó por una postura moderada durante su encuentro con los medios, destacando que el trabajo conjunto entre Washington y la capital mexicana se mantiene en términos constructivos.
La mandataria puntualizó que las lecturas sobre el discurso pronunciado en Nueva York no deben fragmentarse, sugiriendo considerar la totalidad de lo expresado por el líder estadounidense en lugar de aislar un fragmento.
Ante las preguntas periodísticas sobre la postura mexicana respecto a la franja limítrofe compartida —mencionada en la rueda de prensa como de tres mil kilómetros, frente a la cifra de dos mil millas (alrededor de 3 mil 200 kilómetros) expuesta en la plataforma internacional y los 3 mil 155 kilómetros de extensión física reportados por fuentes como Mexican Times—, la titular del Ejecutivo replicó valiéndose del recurso de la ironía.
Un contraargumento esbozado entre risas
Acompañada por las observaciones de los asistentes a la conferencia, quienes recordaron que el dignatario norteamericano también aludió a una "muy buena relación" y reconoció las acciones que emprende el gobierno mexicano contra el crimen, Sheinbaum articuló su réplica simulando un hipotético reclamo diplomático:
“Yo podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas. O podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas. Pero no lo voy a decir.”
El apunte, que detonó risas en la sala, le permitió contrapesar el discurso norteamericano sin entablar un choque institucional formal. La mandataria fundamentó su contención manifestando que existe un vínculo armónico con la administración estadounidense y que ambas naciones registran progresos constantes en materia de coordinación.
El pronunciamiento en el foro internacional
Las aseveraciones del presidente estadounidense tuvieron lugar el martes 22 de septiembre en el marco del 81º periodo de sesiones del organismo multilateral.
En dicho escenario, el mandatario calificó como inaceptable la colindancia geopolítica con regiones bajo la influencia de estructuras delictivas, equiparando a estas bandas con organizaciones extremistas como el ISIS del hemisferio occidental y urgiendo al Estado mexicano a restablecer el dominio territorial completo. No obstante, en la misma intervención ratificó la existencia de avances mutuos en los compromisos de seguridad.
Antecedentes del debate bilateral
Este cruce de declaraciones no surge de forma aislada. Apenas el jueves 17 de septiembre, la presidenta mexicana fijó postura frente a la notificación remitida por la Casa Blanca al Congreso de EE. UU. sobre las rutas del narcotráfico proyectadas para el año fiscal 2027, documento en el que Washington urgía a
capturar y procesar
a servidores públicos coludidos con la delincuencia.
En aquella ocasión, la mandataria objetó las valoraciones unilaterales provenientes del exterior y cuestionó la efectividad de las autoridades estadounidenses en el combate a las redes internas de distribución de estupefacientes y el blanqueo de capitales.
Asimismo, abogó por encauzar el problema del consumo bajo un enfoque de salud pública, garantizando que en México se persigue a cualquier funcionario con investigaciones probadas, al tiempo que remarcó que el armamento de alto poder que nutre a las bandas criminales proviene del flujo ilegal proveniente del norte.
Youtube ¡Dale click y ponte Adiscusión!
Con información de Infobae.