Han pasado 20 años desde que El Diablo Viste a la Moda redefinió el cine sobre la moda, y lo que en su momento parecía una historia que cerró su ciclo, este año encontró una nueva línea la cual seguir, y en un mundo donde la industria en la que los personajes se mueven ya evolucionó demasiado, el regreso de este universo se siente más pertinente que nunca.
El Diablo Viste a la Moda 2 (dirigida por David Frankel) retoma la vida de Andy Sachs (
Anne Hathaway) años después de haber dejado Runway, y ahora consolidada como una periodista respetada dentro del mundo editorial. Sin embargo, una nueva crisis en la industria de las revistas empuja a Andy una vez más a este mundo glamuroso, donde se reencuentra con Miranda Priestly (
Meryl Streep), la cual intenta seguir imponiendo en un mundo que ha evolucionado demasiado.
Aunque esta película logra sostenerse como una secuela entretenida y bien construida, es evidente que su existencia responde totalmente a un impulso nostálgico por revivir el éxito de su película original.
La secuela entiende perfectamente qué elementos hicieron icónica a la original y los recupera (como, por ejemplo, logrando traer a su elenco original completo); sin embargo, el intentar igualar un hito cultural es muy difícil en una época donde las secuelas diseñadas para la nostalgia abundan en las salas de cine.
Aun así, la película encuentra un ángulo interesante al colocar a sus personajes en un contexto completamente distinto, donde el internet y las redes sociales han transformado industria de la moda editorial, que antes era un espacio casi exclusivo, divertido y jerárquico y era el corazón de la película original, pero ahora tiene que convivir con la inmediatez y la viralidad en redes sociales, por lo que ver a los personajes ser obligados a adaptarse y redefinir su lugar dentro del nuevo sistema si es fresco e interesante de observar.
El personaje de Miranda Priestly sigue siendo el eje icónico de este mundo. Sin embargo ahora la vemos en un entorno más vulnerable que, aunque sí enriquece y le da más capas al personaje, también rompe un poco con el carisma característico de Priestly. Aun así es interesante verla enfrentarse a una verdadera amenaza para su futuro.
Por otro lado está la moda misma. Aunque en un inicio fue muy criticado en redes el vestuario que se estaba observando en fotos inéditas del set de grabación, al verse finalmente en pantalla todo cobra sentido. La moda, como todo lo demás en el mundo, ha cambiado también, por lo que ver esos atuendos extravagantes y únicos junto a atuendos silenciosos y elegantes son lo que le dan chispa a la película y nos recuerda qué estamos viendo.
El Diablo Viste a la Moda 2 es una secuela que justifica su existencia no solo por lo que recuerda, sino por lo que puede añadirle a su propio mundo con las nuevas reglas en el nuestro. Si eres fanático de la moda, de la película del 2006, o sólo quieres ver una película “palomera” en cines, no te pierdas esta secuela, pues ya se encuentra en cines de todo el mundo.
Nos vemos la próxima semana, pero no te preocupes que será ¡Sin Spoilers!