La saga de
Scream es una de las franquicias de terror más reconocidas en la cultura popular, es por ello que a pesar de que la original se estrenó hace exactamente 30 años, al día de hoy se siguen estrenando secuelas. Sin embargo, a pesar del éxito rotundo de las últimas dos entregas (Scream 5 y 6) con
Melissa Barrera protagonizando, la producción decidió despedirla, por lo que Scream 7 pasó por una reescritura de guion repentina, y el resultado aparentaba dirigirse al fracaso. Este año llegó la esperada cinta, ¿Fue el fracaso cantado o logró superar expectativas?
Scream 7 (dirigida por Kevin Williamson) trae de vuelta a Woodsbro a Sydney Prescott (Neve Campbell) junto a su esposo y su hija mayor Tatum (Isabel May). Y con el inesperado regreso de Prescott, Ghostface está también de vuelta en la pequeña ciudad para atormentarla una vez más.
Desde el inicio la película deja claro que desea honrar el legado de Scream, retomando la estructura clásica de sus predecesoras: un inicio brutal, muertes inesperadas, giros de trama, muchos sustos, y por supuesto, la eterna pregunta: ¿Quién está detrás de la máscara?
Sólo que en esta ocasión, las dudas no sólo se esparcen entre los típicos personajes, sino que pretender dejar una duda más: ¿Podría regresar algún ghostface del pasado?
A pesar de que Scream ha demostrado en el pasado que usar sus fórmulas sigue divirtiendo a la audiencia, es el desgaste de estas y la falta de originalidad lo que volvió esta película en una decepción para los fanáticos y para la crítica en general. La trama se siente floja, con un guion apresurado (y ya se entiende el por qué), personajes innecesarios, chistes que ya se vienen repitiendo desde entregas pasadas, y muy poco desarrollo de sus personajes, en especial el de Sydney, la cual parece estar estancada en el mismo arquetipo de hace 30 años.
El punto más fuerte de las cintas siempre son las revelaciones, la sorpresa preparada, quién está detrás de la máscara. Lamentablemente ni eso logra salvar a su película, pues aunque tenían todo el potencial para tener una de las mejores revelaciones, eso no sucedió.
En cuanto a las secuencias de terror la película cumple técnicamente, con momentos de persecución bien coreografiados y hay momentos de violencia que mantienen la esencia slasher que determina estas películas. No obstante, el impacto se reduce porque el desarrollo de personajes no es tan sólido, algunas muertes no cargan con el peso emocional que deberían, pues cuando no conectas lo suficiente con quienes están en peligro la tensión disminuye.
Scream 7 no es un fracaso rotundo, trae de vuelta a ese elenco que los fans tanto quieren y tiene una propuesta interesante pero si se cae muy rápido. Funciona como entretenimiento ligero para fans que disfrutan volver a escuchar el teléfono sonar antes de cada ataque pero se queda corta en cuanto a reinvención.
Si eres fanático del slasher y quieres pasar un rato divertido, no te pierdas Scream 7, pues ya se encuentra en cines.
Nos vemos la próxima semana, pero no te preocupes que será ¡Sin Spoilers!