Las víctimas mortales fueron identificadas de forma oficial por el sheriff Craig Peavy. Se trata de Ja’Quavion Aderious Jackson, un joven de 21 años residente de Cordele, y Macaleb Malik Jackson, de 23 años y con domicilio en Hawkinsville.
El forense del condado, Brett Walls, confirmó que ambos masculinos yacían sin vida sobre la cuadra 600 de la calle Pine, donde fueron declarados extintos a causa de impactos de proyectil de arma de fuego.
Por su parte, la Oficina de Investigación de Georgia (GBI) asumió la conducción de los peritajes anatómicos a través de su área médica forense, según reportes vertidos por medios como WMAZ TV. Hasta el momento las autoridades no han determinado si existía algún parentesco entre los dos fallecidos.
Más de medio centenar de detonaciones en dos puntos contiguos
El festejo se extendía por un perímetro de cuatro manzanas sobre Pine Street, vía céntrica de esta localidad de unos 4,000 habitantes situada a aproximadamente 210 kilómetros (130 millas) al sur de Atlanta.
De acuerdo con lo detallado por Peavy, los agresores percutieron más de 50 cartuchos en al menos dos áreas distintas, distantes por una cuadra entre sí. Agentes de la Oficina del Sheriff patrullaban las inmediaciones de la zona cuando se desató la balacera; mientras se dirigían hacia la primera detonación, se desencadenó un segundo frente de disparos a corta distancia.
Jerry Jones, agente especial a cargo en la GBI, precisó durante un encuentro con la prensa que la gran mayoría de las 35 personas atendidas presentan perforaciones por arma de fuego, figurando un rango de edades que abarca desde adolescentes de 14 años hasta adultos de 51.
Diversos centros de salud regionales recibieron a las víctimas. Destaca el Crisp Regional Hospital, ubicado a unos 14 kilómetros del punto del conflicto en Cordele, hacia donde se trasladó a 26 de los afectados.
Dos de ellos debieron ser intervenidos quirúrgicamente de urgencia, otros dos requirieron traslado a instalaciones de alta especialidad y múltiples heridos continúan bajo cuidados intensivos en estado grave.
Adicionalmente, un grupo no precisado de personas resultó con traumatismos no vinculados a impactos de bala, sino provocados por atropellamientos de vehículos durante la estampida de la multitud que buscaba ponerse a salvo.
De un ambiente festivo a la confusión generalizada
Los festejos se enmarcaban dentro de las actividades de bienvenida del Dooly County High School, tras el triunfo de su equipo de fútbol americano el viernes por la noche.
El sheriff Peavy refirió que las reuniones previas transcurrieron sin contratiempos y en un clima de colaboración con la fuerza pública; no obstante, la jornada entre el sábado y la madrugada del domingo tomó un rumbo radicalmente distinto.
Al momento de los balazos, cerca de la 1:25 de la mañana, aproximadamente 22 oficiales vigilaban el perímetro. El propio jefe policial reconoció que, en los primeros instantes, tanto el personal a su cargo como la concurrencia asimilaron el estruendo como pirotecnia.
“El nivel de congestión era tal que avanzar entre la masa humana para auxiliar a los caídos resultaba prácticamente imposible”, aseveró Peavy. Con más de cuatro décadas en el servicio público, el jefe policial calificó la jornada como la experiencia más desconcertante de su trayectoria.
Por su parte, Ashley Gee, de 30 años y proveniente del condado de Turner, relató al Atlanta Journal-Constitution la intensidad del ataque, equiparándolo al accionar de una ametralladora que provocó la huida descontrolada de la multitud en cuanto cayó la primera persona.
Escenario de caos y saturación en la atención médica
El forense Walls calificó el sitio de los hechos como una escena verdaderamente “horrorosa”, detallando que aproximadamente una docena de lesionados sufrió contusiones al intentar escapar del lugar.
A su juicio, un suceso de esta magnitud resulta insólito incluso para metrópolis de gran tamaño, resultando aún más impactante para una localidad rural.
La agresión en Vienna se suma a otro episodio reciente en la zona: apenas una semana atrás, 12 menores de edad resultaron con heridas de bala durante una celebración de cumpleaños en un parque público de Macon, ciudad ubicada a 80 kilómetros (50 millas) al norte.
Las pesquisas se mantienen sin detenidos ni hipótesis fijadas
A más de 24 horas del acontecimiento, los cuerpos de seguridad no reportan personas bajo custodia ni sospechosos identificados. Chris Hosey, titular de la GBI, enfatizó que la corporación evitará especular sobre las causas del ataque e hizo un llamado a no difundir trascendidos sin sustento.
En tanto, Lydia Bullard, portavoz de la entidad investigadora, declinó ofrecer detalles adicionales resguardándose en el sigilo sumarial.
La GBI asumió la conducción total de las pesquisas a solicitud expresa de la Oficina del Sheriff de Dooly.
El organismo mantiene abiertos sus canales para recibir aportaciones de la ciudadanía a través de la sede regional de Perry (478-987-4545), la línea confidencial (1-800-597-8477), el portal web de Georgia Gov o la herramienta digital See Something, Send Something.
Una vez concluida la integración del expediente, las actuaciones serán puestas a disposición de la Fiscalía del Circuito Judicial de Cordele para el deslinde de responsabilidades penales.
Por último, Sherrod Willaford, superintendente del distrito escolar del condado, aclaró que la reunión carecía de patrocinio oficial por parte de la institución educativa, si bien reconoció la profunda repercusión del evento en la comunidad académica.
El regreso a las aulas se concretó este lunes con un reforzamiento de los esquemas de seguridad, cuyos detalles no fueron hechos públicos.
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Con información de Infobae.