Culiacán, Sinaloa.- El consumo habitual de alimentos ultraprocesados está generando una situación que preocupa en la infancia: menores con exceso de peso que, pese a ello, presentan deficiencias nutricionales severas.
Copitzy Amairany López Medina, especialista en nutrición infantil y responsable del Área de Salud del Jardín de Niños de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), señaló que esta realidad se relaciona con el incremento de productos hipercalóricos que aportan energía, pero carecen de los nutrientes indispensables para el desarrollo infantil.
La especialista explicó que las consecuencias de este tipo de alimentación pueden reflejarse en estudios clínicos y en la vida cotidiana de los menores, con deficiencias de hierro y vitaminas, además de bajos niveles de masa muscular.
"Actualmente, los infantes y los adolescentes están consumiendo muchas calorías vacías, que son estos alimentos ultraprocesados e hipercalóricos que aportan energía pero no aportan nutrientes; y vemos en sus estudios y en su día a día que tienen deficiencias, que pueden ser de hierro, vitaminas o bajo músculo, por este tipo de alimentación", refirió.
López Medina destacó que la desnutrición infantil ya no necesariamente se manifiesta mediante una extrema delgadez. En la actualidad, indicó, también se encuentran menores que superan el peso considerado ideal y, al mismo tiempo, presentan anemia crónica y deficiencias importantes de vitaminas esenciales.
Una de las causas de esta problemática, señaló, se encuentra en el desplazamiento de alimentos frescos por productos como galletas, refrescos y comidas instantáneas. Aunque estos productos proporcionan grandes cantidades de calorías, no contienen el aporte nutricional requerido para procesos fundamentales como el desarrollo de los huesos y el cerebro.
Las repercusiones también alcanzan el desarrollo cognitivo y el entorno en el que se desenvuelven los menores, por lo que en el Jardín de Niños UAS se han implementado acciones dirigidas a fomentar una alimentación adecuada y trasladar la educación nutricional hasta el ámbito familiar.
"Les afecta cognitivamente, les afecta en su desarrollo y, en general, en su ambiente. Por eso, es algo que trabajamos aquí en el Jardín de Niños UAS con programas de alimentación sana, como la lonchera saludable, y con educación nutricional que llegue hasta casa, a los padres, porque esto viene desde la familia", apuntó.
La nutrióloga también advirtió que una alimentación deficiente puede interferir en el crecimiento adecuado durante la infancia, razón por la cual consideró que el hogar representa el principal espacio para comenzar a modificar los hábitos alimenticios.
En este sentido, llamó a padres y cuidadores a evitar que el consumo cotidiano de comida chatarra se convierta en una práctica normal. Entre las acciones planteadas se encuentran cambiar los refrescos por agua natural, ofrecer frutas frescas en sustitución de golosinas empaquetadas y dar prioridad a los alimentos preparados en casa.
Estas modificaciones en la alimentación, señaló, resultan necesarias para enfrentar la problemática y proteger el desarrollo y el futuro de las próximas generaciones.
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