El Niño ya está activo y tiene 81 por ciento de probabilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte, conocida como Súper El Niño, según el reporte más reciente del Centro para la Predicción del Clima, organismo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.
La Organización Meteorológica Mundial prevé que el evento alcance su punto máximo entre finales de otoño y comienzos de invierno. Ese fortalecimiento elevaría el peligro de olas de calor terrestres y marinas en distintas regiones del planeta.
Para recibir esa clasificación, la temperatura superficial del océano en la zona Niño 3.4 debe permanecer, durante tres meses consecutivos, al menos 2 grados Celsius por encima del promedio. Actualmente, la media trimestral supera lo normal en 1.5 grados, por lo que todavía se considera un El Niño fuerte.
El Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad reforzó el 20 de julio el escenario de una intensidad extrema, con anomalías superiores a 3 grados entre octubre y diciembre.
Las señales oceánicas aumentan la preocupación. Desde junio, la temperatura media de los mares ha rebasado 29 grados, incluso al comenzar el invierno austral, superando registros de 1982, 1997 y 2016.
Desde 1970 únicamente se han documentado cinco episodios de Súper El Niño, seguidos después por condiciones neutrales y La Niña. El evento de 1997 continúa como referencia de intensidad, aunque las proyecciones advierten que el de 2026 podría convertirse en el mayor registrado.
El Pacífico oriental y central enfrentaría una temporada muy activa de ciclones tropicales, mientras la actividad en el Atlántico quedaría limitada. No hay fecha definitiva para una declaración oficial, pero se esperan lluvias superiores a lo habitual entre septiembre y noviembre.
En México, el norte podría recibir tormentas invernales más intensas al cierre del año. El sureste afrontaría más calor y sequía durante los meses próximos, además de huracanes más fuertes en el Pacífico Sur.
Ante el riesgo, la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó activar alertas mediante mensajes enviados a celulares de habitantes en regiones vulnerables. También instruyó a Protección Civil a instalar puestos de mando en todas las entidades para vigilar permanentemente la evolución del fenómeno.
Las previsiones gubernamentales sitúan en diciembre el momento de mayor intensidad. Entre los antecedentes señalados por la NOAA están los episodios de 1972-1973, 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Este último fue catalogado como el más intenso y provocó graves alteraciones meteorológicas en varias regiones del mundo.
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