El Mundial 2026 dejó una factura pesada para Grupo Ollamani, propietario del Estadio Banorte, antes Estadio Azteca. Al concluir el torneo en México, la empresa reportó una pérdida neta de 557,2 millones de pesos por las llamadas operaciones FIFA durante el segundo trimestre.
La compañía encabezada por Emilio Azcárraga Jean informó a la Bolsa Mexicana de Valores que el impacto total estimado alcanza 813 millones de pesos. La cifra contempla la cesión del inmueble, la compra de entradas exigida por titulares de palcos y plateas, y otras actividades vinculadas con el principal torneo de futbol.
Entre abril y junio de 2026, Ollamani pasó de una utilidad neta de 11.8 millones a una pérdida de 806.8 millones de pesos. Aunque los ingresos aumentaron 103,4 por ciento frente al mismo periodo del año anterior, los gastos operativos mundialistas terminaron presionando el resultado financiero.
Ollamani calificó estas operaciones como extraordinarias y ajenas a su actividad habitual. También explicó que, paralelamente, destinó recursos a preparar y modernizar el Estadio Banorte mediante mejoras de largo plazo en infraestructura, funcionalidad, capacidad operativa y digitalización, cuyos beneficios continuarán después del Mundial.
La previsión superior a 800 millones todavía no incorpora los movimientos de julio, cuando se disputó el último encuentro mundialista en el Estadio Azteca. Pese al costo generado por el conflicto y la compra de boletos para palcos y plateas, la empresa afirma haber superado la situación.
Ahora busca rentabilizar el recinto como casa de América, Cruz Azul y Atlante, tres clubes de la Liga MX, además de recibir distintos espectáculos. Entre sus mayores apuestas se encuentra el concierto de Elton John.
Para la economía mexicana, el balance fue diferente. Reportes de El País estimaron que la Copa del Mundo generó alrededor de 2 mil 543 millones de dólares, según un sondeo de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, Canirac, y Deloitte. El monto quedó apenas por debajo de la mitad de las previsiones más optimistas.
La Canirac contabilizó 494 mil turistas, 41 por ciento menos de lo proyectado. El organismo explicó al mismo diario que el consumo local sostuvo buena parte de los negocios, mientras la llegada de visitantes extranjeros quedó debajo de las expectativas.
Estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía ubicaron el efecto adicional en 0,12 por ciento del Producto Interno Bruto. Ese crecimiento ocurrió pese a que México fue el único de los tres anfitriones que concedió facilidades fiscales a la FIFA y a las federaciones participantes, incluida la exención total de impuestos.
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