Tomateros de Culiacán y Charros de Jalisco se enfrascan en un nuevo episodio por la gloria del pacífico mexicano, después de que los guindas barrieran a los Algodoneros, y los Charros eliminaran en cinco juegos a los Águilas. Sinaloenses y jaliscienses dominan la última década en la LMP, y será la cuarta cita en esta instancia entre ambas novenas, con saldo favorable para Charros con 2 títulos (’21-’22 y ’24-‘25) por uno de Tomateros (’14-‘15), por lo que los culichis tienen la oportunidad latente de emparejar las cosas.
En los últimos 10 años, los Tomateros presumen seis finales, mientras que los Charros tienen cuatro, y en ese intervalo de tiempo, Benjamín Gil ha obtenido cuatro títulos como manager culichi, y uno más como jalisciense, números que ningún otro manejador presume en la historia de la LMP, y es un logro de destacar, pero enfrente tendrá a un personaje que no es cosa menor, Lorenzo Bundy.
El manager de los Tomateros ha sido campeón con tres equipos diferentes en este circuito: primero con los Mayos en el 2000, después con Naranjeros en 2007 y rematando con Venados en 2009, equipos de sabores, colores y economías diferentes y éste último punto es importante porque demuestra que no solo puede ganar con equipos con billetes.
Súmele su bicampeonato con los Diablos Rojos del México, un equipo que nunca sucumbió ante la presión por contar con un plantel plagado de estrellas gracias a que Bundy sabe manejar bien los egos y los conflictos en el vestidor.
Ahora Bundy llegando en calidad de bombero en la segunda vuelta, sustituyendo a Roberto Vizcarra, sacó a los guindas del abismo y los llevó a ser el mejor de la segunda mitad, y a pesar de las partidas de estrellas como Singleton, y de las lesiones de J.P Martínez y Dwight Smith Jr., le dio la confianza a los jóvenes que han contribuido para tener al equipo en su segunda final consecutiva, con la oportunidad del desquite inmediato.
Sin embargo los rivales tanto de Tomateros como de Charros fueron muy diferentes en su camino por los playoff: los guindas despacharon en siete juegos a los Cañeros y en cuatro a los Algodoneros, mientras que los Charros eliminaron a los otrora favoritos Naranjeros de Hermosillo en seis juegos, y a los Águilas en cinco, equipos de mayor calado.
Hablando de desquites, la serie entre Charros y Tomateros está llena de posibles venganzas. Primero porque los guindas quieren sacarse la estaca de la eliminación del año pasado en seis juegos y en su propia casa y segundo porque Gil quiere nivelar las cosas en duelos directos contra Bundy, tras perder la final por barrida contra los Diablos Rojos en el verano.
Y hablando de barridas, parece que Bundy no sabe ganar las series finales de otra manera que no sea sacando la escoba, porque cada vez que ha sido campeón, lo ha hecho limpiando a sus rivales, tanto en el invierno como en el verano.
Por lo tanto, a Bundy no le apantalla que Gil tenga más títulos de LMP en la última década, ni que el matador sea el manager de moda, que habrá de dirigir por segunda ocasión a la Selección Mexicana en el próximo Clásico Mundial. Bundy cuenta ‘con queso’, para las quesadillas, y hasta le sobra para un fondue.
Pitcheo. Los Tomateros callaron muchas bocas-- incluyendo la de quien esto escribe--, cuando Del Bonta Smith, Aldo Montes y Luis Cessa demostraron altura y capacidad en la serie semifinal contra Algodoneros, sumándose a la garantía que significa Manny Barreda, además de un bullpen que cometió pocos errores y un cerrador de ‘apaga y vámonos’ como Anthony Gose. Comparando con los brazos de los Charros, Alemao Hernández, Luis Iván Rodríguez, Luis Payán y Manny Bañuelos, y tomando en cuenta el porcentaje de carreras limpias por equipos del playoff (CLN 2.69, JAL 4.04), lo que parecía una debilidad en los guindas, ahora es una fortaleza que les da ventaja en la final.
Ofensivas. Los Charros son favoritos en este rubro, con su grueso .286, 11 HR, 112 H, 63 CA y 12 BR en 11 juegos de playoff, mientras que los Tomateros en los mismos juegos tienen .264, 3 HR, 90 H, 48 CA y 4 BR. La gente de peso en el line up de Charros está en Alex Osuna, Julián y Tirso Ornelas, Michael Wielansky, Connor Hollis y Reynaldo Rodríguez, mientras que por los guindas están Joey Meneses, Orlando Martínez, Fernando Villegas y Ramón Ríos como los más consistentes. Punto para los Charros.
Afición. No cabe comparación alguna, y hasta en Zapopan saben que en este circuito nada supera a los fantáticos de Tomateros, en donde 20 mil almas por juego se quedan muy cortas a la alta demanda, pero con ello garantizarán los llenos y el imponente apoyo total a su equipo. El arraigo y la tradición de más de 80 años en la pelota invernal en Culiacán, y 60 años con el nombre de Tomateros nos dan la razón. Mientras que en el Charro Park durante semifinales hubo entradas que apenas rebasaron los 7 mil aficionados, en un inmueble cuya capacidad es para 16,500 espectadores, es decir, solo el 50 por ciento de ocupación en una fase determinante. Sin dejar de mencionar que en el pasado el mismo Benjamín Gil ha implorando a la afición jalisciense, para hacerse presentes en la tribuna, rogando apoyo para el equipo, algo por demás lamentable.
En síntesis. No hay un claro favorito en esta serie final, pues cada equipo cuenta con su carta de presentación. Los Tomateros deberán ganar los dos primeros juegos aprovechando que su estadio es más amable con sus lanzadores y obligando así que la serie regrese a Culiacán, a diferencia de la casa de los Charros donde los jaliscienses suelen ser muy contundentes, en un parque netamente de bateo.
Pitcheo contra bateo puede ser el duelo que defina esta llave aunque a fuerza de ser sinceros, y a título muy personal y asumiendo total responsabilidad, con todo respeto, debo reconocer que en esta ocasión los Algodoneros no fueron un digno rival en semis para los guindas. Los guasavenses jugaron como equipo de primera fuerza, pero de los malos, cometiendo errores infantiles y que al final fueron muy costosos, por lo que la barrida de Culiacán ante Guasave pudo ser más un espejismo, que la realidad para los culichis. Rivales como Algodoneros en un playoff, en vez de sumar, resta, y puede maquillar los huecos de los Tomateros en el pitcheo, y en el staff de jóvenes que ya muchos apodan como los ‘niños héroes’, con nóveles jugadores como Íchiro Cano, Luis Roberto Verdugo, Bryan Corral, Ildelfonso Ruiz, quienes suponen que el relevo generacional está en buenas manos, pero será ante Charros que su temple, talento y capacidad se pondrán realmente a prueba.
Gracias.
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