Mal timing
Quizás un análisis de los cuerpos de seguridad e inteligencia del país sobre los riesgos que corre la coordinadora de la 4T y virtual candidata de Morena al Gobierno de Sinaloa, Imelda Castro Castro, concluyó la necesidad de brindarle protección federal, al parecer ajena a las corporaciones locales en quienes tendrían razones de desconfiar. ¿De quién debe cuidarse? Apenas ellos saben. ¿Del crimen organizado? Quizás. ¿De grupos políticos contrarios que vulnerarían su integridad? También, quizás. El problema es que la nube de agentes de las fuerzas armadas que la acompañan es tan escandaloso que ofende a cualquier ciudadano que tiene que salir a la calle sin la certeza de si va a volver a casa. Los simples mortales siguen encomendándose a los santos que le rezan en tanto que la clase política al privilegio de contar con agentes dispuestos a entregar su vida con tal de que ellos sigan adelante. Mal timing el que tuvieron quienes rodean a la coordinadora de la 4T en Sinaloa al haberla exhibido como lo hicieron, ganándose de entrada una mala conversación pública. Le llovió sobre mojado a Imelda Castro, más cuando hay madres, abandonadas a su suerte, buscando a sus hijos desaparecidos bajo el asedio del crimen, mientras ella en medio de una burbuja de agentes armados y equipados busca votos, adeptos y simpatías para conquistar el poder.
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El efecto Graciela
Hay que reconocer que la gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, ha logrado inyectar calma y confianza en medio de la convulsión política que se generó tras el retorno y 32 horas después, salida del gobernador Rubén Rocha Moya. La ex líder del Congreso del Estado ha sabido manejar con mucha mano izquierda cada situación en esta semana que lleva frente al cargo en el Tercer Piso. No ha entrado en confrontación con nadie ni siquiera ante los más duros cuestionamientos de la prensa. Entendió muy bien el papel que le encomendaron desde el centro del país: dejar atrás la reyerta, ser factor de unidad y cohesión. Nada de conflictos sino por el contrario, ir apagando el mayor número de incendios posibles. Para eso, claro, tendrá que ir haciendo un balance de con quiénes cuenta y con quiénes no en el Gabinete, el equipo de trabajo legal y ampliado. Que hay funcionarios comprometidos con la 4T, sí muchos, pero también hay quienes llegaron ahí por cuotas, amiguismo y por favores con el pasado. Hay incluso ‘caballitos de troya’ a quienes se les toleró su presencia pese a simpatizar y militar con otros partidos, como el PRI. Esos compromisos ya caducaron y esos funcionarios y funcionarias deben saber que tienen los días contados en el gabinete. Graciela Domínguez ha demostrado tener mano tersa, pero también tiene el sartén por el mango. No tardan en empezar los movimientos.
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Paola, el punto de encuentro
Lo que hace unas semanas parecía una jugada arriesgada empieza a tomar forma. Paola Gárate entendió antes que otros que la candidatura opositora en Sinaloa no se iba a construir esperando una decisión dentro del PRI, sino generando condiciones fuera de él. Aquí lo adelantamos: su registro como ciudadana en el proceso del PAN no fue una ocurrencia ni significaba necesariamente abandonar al PRI. Fue un movimiento político para colocarse en una ruta distinta y demostrar que su nombre podía transitar más allá de las siglas tricolores. Hoy el escenario comienza a acomodarse. El PAN ya abrió la puerta; el PRI parece haber entendido el potencial de una candidatura que pueda crecer fuera de sus propias estructuras, y Gárate públicamente está llamando a construir una alianza que incluya a PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano y otras expresiones políticas. Pero hay algo más importante: Paola está intentando convertirse en el punto de encuentro de una oposición que durante años ha tenido partidos, votos y estructuras, pero no necesariamente una figura capaz de sentarlos en la misma mesa. Y eso no ocurre por casualidad. Ha habido estrategia, diálogo y operación política de personajes que ven en ella una posibilidad competitiva rumbo a 2027. El verdadero reto viene ahora. Una cosa es lograr el aplausómetro en el Consejo Político del PRI y otra, mucho más complicada, conseguir que intereses partidistas y proyectos personales cedan para construir una candidatura común. Paola ya se movió. Movió al PAN y ahora comienza a mover al PRI. Si consigue sumar al resto, aquella apuesta que parecía adelantada podría terminar convirtiéndola en el factor de unidad que necesitaba la oposición sinaloense.
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Estrella: La que persevera?
Hay que reconocerle algo a Estrella Palacios: lo suyo no parece ser quedarse esperando a que suene el teléfono. Pidió licencia en Mazatlán, hizo maletas políticas y se apuntó para coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en Sinaloa. Recorrió el estado, levantó la mano y buscó la grande. Pero la encuesta habló y la estrella que terminó brillando fue otra: Imelda Castro. Ahora, en los pasillos del Ayuntamiento de Mazatlán ya corre la versión de que Estrella estaría preparando el regreso a la Presidencia Municipal. Oficialmente todavía no había notificado su reincorporación al cierre de esta semana; extraoficialmente, las maletas parecen estar otra vez rumbo al puerto. Aunque podría ser por poco tiempo. Porque desde su círculo cercano nos cuentan que Estrella no piensa bajarse de la tómbola electoral: estaría valorando registrarse ahora en el proceso rumbo a una diputación federal. ¿Que tampoco pega? No pasa nada: queda Mazatlán y la posibilidad de buscar la reelección. ¿Que tampoco? Pues ya de plano habrá que estar atentos a las inscripciones del colegio de sus hijos, no vaya a ser que también salga convocatoria para coordinar la sociedad de padres de familia. Porque oportunidades podrán faltar, pero coordinaciones, aparentemente, nunca. SIN AMBAGES: Estrella perdió la coordinación que quería, pero parece decidida a encontrar alguna que sí la quiera a ella.