Columnas
Columna Institucional Sin Ambages Viernes 17
Por:
Redacción el
17 de abril de 2026
Vizcarra, Coppel, Rocha y
Juan de Dios: una causa
Reaparece Jesús Vizcarra junto con otro gran empresario, Alberto Coppel… y no es casualidad ni es solo por los parques. Porque detrás del discurso de recuperación de espacios públicos, lo que realmente se mueve es una señal política bien calculada: presencia, narrativa y timing. El modelo 4x1 suena correcto y lo es en realidad —ciudadanos, empresarios y gobierno empujando juntos—, pero también construye algo más que parques: construye posicionamiento. No es menor quiénes están sentados en la mesa. Vizcarra, Coppel, el gobernador Rocha Moya y el alcalde Juan de Dios Gámez… todos alineados bajo una misma causa, con un mensaje que combina lo social con lo institucional. Y en política, cuando todos los factores coinciden así, no suele ser improvisación, sino estrategia. El proyecto es positivo en su esencia: participación ciudadana, coinversión, recuperación del tejido social. Nadie puede estar en contra de parques vivos, espacios dignos o comunidades activas. Pero también hay que leer la otra capa: la del mensaje implícito. Porque quien encabeza este tipo de iniciativas no solo aporta recursos… gana visibilidad, reconstruye narrativa y vuelve a entrar en la conversación pública desde un terreno cómodo: el social. El gobierno estatal lo reconoce y lo arropa; el municipal lo respalda y lo legitima; y la iniciativa privada lo impulsa y lo financia. Es un triángulo perfectamente armado, donde todos ganan… pero algunos capitalizan más que otros. Y ahí es donde el contexto importa. Porque no se trata solo de rehabilitar parques, sino de quién aparece haciéndolo, en qué momento y con qué respaldo. La política no siempre entra por la puerta electoral… muchas veces lo hace por la vía social. Sí, los parques importan. Sí, la comunidad gana. Pero también es cierto: cuando ciertos perfiles reaparecen con causas nobles, no solo se rehabilitan espacios… se reconstruyen liderazgos. Porque en Sinaloa, los proyectos sociales no solo transforman colonias… también mueven el tablero. No lo pierda de vista.
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Rocha, respalda el C5
Después de la reunión del Gabinete de Seguridad Federal en Culiacán, el anuncio del C5 no es solo un tema técnico… es una señal. Porque cuando el secretario Harfuch, la Sedena, Marina y todo el aparato federal se sientan en la misma mesa con el gobernador Rocha, el mensaje va más allá de cámaras y centros de monitoreo: es control, respaldo y coordinación en un momento clave. El C5 llega como respuesta estructural a una demanda evidente: más vigilancia, más inteligencia, más capacidad de reacción. Y sí, en el discurso suena a tecnología, inversión y modernización. Pero en el fondo, también es narrativa política: mostrar que hay estrategia, que hay mando y que hay acompañamiento directo desde el centro del país. No es menor que el anuncio venga después de escuchar a empresarios y sectores productivos. Es decir, no solo es una decisión de gobierno… es una respuesta a presión real. Porque cuando la iniciativa privada entra a la conversación de seguridad, el tema escala. Y rápido. Además, hay otro punto fino: el C5 no es inmediato ni mágico. Es un proyecto de mediano plazo, que requiere instalación, operación, inteligencia y resultados. Pero políticamente, funciona desde el primer anuncio. Porque manda el mensaje de que se está haciendo algo… y de que no se está solo. La presencia de Harfuch en Sinaloa —respaldada por la narrativa de la presidenta Sheinbaum— refuerza esa idea: el problema está reconocido y está siendo atendido al más alto nivel. Y eso, en medio de la percepción de inseguridad, pesa. ¿Alcanza? Esa es otra discusión. Porque más cámaras no siempre significan menos delito si no hay estrategia operativa detrás. Pero lo cierto es que el movimiento ya está hecho: tecnología, coordinación federal y mensaje de control. En política, la seguridad también se comunica. Y hoy, el C5 es tanto una herramienta… como un mensaje.
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Decidir bajo presión… en equilibrio
Lo que hoy vive Sinaloa no es un escenario sencillo: es un momento de presión simultánea donde el gobierno tiene que tomar decisiones complejas con recursos limitados. Por un lado, el respaldo al campo con una bolsa superior a los 1,100 millones de pesos y un nuevo esquema de comercialización del maíz marca una señal clara: hay voluntad de ordenar el mercado, dar certidumbre y evitar que el ciclo agrícola se convierta en crisis. No es menor. Es una apuesta fuerte para sostener una de las columnas económicas del estado. Al mismo tiempo, en el sector salud se presenta una situación distinta, donde el origen del problema está en el esquema de IMSS-Bienestar. Aquí el gobierno estatal ha sido claro: no se puede asumir permanentemente lo que corresponde a la federación, pero eso no significa desentenderse, sino buscar soluciones vía coordinación y diálogo. Y ahí está el punto clave. Se está frente a un gobierno que, con márgenes financieros ajustados, opta por priorizar sin romper el equilibrio. Se atiende el campo para evitar un efecto dominó en la economía, y se mantiene la gestión en salud sin comprometer aún más las finanzas estatales. No es una decisión sencilla, es una decisión de responsabilidad. Porque gobernar no es solo resolver lo inmediato, sino evitar que una solución genere un problema mayor. Y en ese contexto, lo que se está construyendo no es solo un acuerdo… es estabilidad.
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