Ohio.- Una anciana estadounidense de 74 años, identificada como Sharon Jacks, emprendió acciones legales tras sufrir la pérdida de ambas extremidades inferiores a consecuencia de una equivocación cometida en el Selby General Hospital.
La paciente acudió al nosocomio en septiembre de 2025 para someterse a la extirpación quirúrgica de su pierna derecha debido a un diagnóstico de carcinoma de células escamosas; sin embargo, los cirujanos le cercenaron la izquierda.
Tras el error, tuvo que pasar por un nuevo quirófano cuatro meses más tarde en otro establecimiento de salud de Ohio para concretar la remoción de la extremidad afectada por el cáncer, lo que derivó en la pérdida total de sus piernas.
El abogado de la víctima, Brad Layne, calificó el hecho ante The New York Times como un colapso absoluto por parte del personal sanitario a cargo.
La acción judicial fue formalizada el 15 de septiembre de 2026 contra el Selby General Hospital, el cirujano titular y el grupo de profesionales intervinientes.
En el documento penal y civil de 32 páginas se configuran nueve señalamientos, destacando la negligencia corporativa, la imprudencia grave y la falta de cuidado médico.
La querella expone que Jacks no solo enfrentó daños corporales y minusvalía permanente, sino también padecimientos de dolor, secuelas emocionales, afectación al goce de la vida, humillación y gastos financieros, solicitando resarcimientos económicos de carácter compensatorio y punitivo por montos que serán fijados en el proceso.
En declaraciones recogidas por The New York Times, el representante legal argumentó que su representada únicamente dio su consentimiento expreso para la operación en el miembro inferior derecho, sin autorizar jamás un procedimiento en el lado opuesto.
Layne enfatizó al diario The Cleveland Plain Dealer que el desenlace resultaba incomprensible, señalando que Jacks tendrá que sobrellevar de por vida los efectos desastrosos desencadenados por los profesionales involucrados.
El expediente judicial saca a la luz fallas severas dentro del protocolo de seguridad quirúrgica. Previo a la incisión, el médico responsable había trazado manualmente una marca en la pierna derecha de la anciana; sin embargo, al concluir la cirugía, dicho trazo permanecía sobre la piel del miembro sano mientras el izquierdo ya había sido amputado.
Asimismo, el equipo llevó a cabo dos pausas de verificación o "time-outs" —procedimientos obligatorios destinados a validar la identidad, la intervención prevista y la zona exacta del cuerpo— sin que ninguno de los asistentes advirtiera la equivocación. Las omisiones continuaron incluso al momento de colocar los campos quirúrgicos y al apretar el torniquete neumático en el muslo equivocado.
Por su parte, la administración del Selby General Hospital emitió un comunicado donde admitió la ocurrencia de un "evento quirúrgico adverso" en septiembre de 2025 y aseveró haber brindado apoyo médico e inmediato a la paciente y a sus allegados.
La institución reconoció abiertamente el incumplimiento de las directrices fijadas para el quirófano y confirmó la desvinculación definitiva del personal que participó en la operación.
Tras una inspección realizada por el Departamento de Salud de Ohio, el centro médico indicó que sus normativas fueron ratificadas como seguras y efectivas, agregando que ya aplicaron medidas de corrección que abarcan la capacitación obligatoria de la plantilla operativa en materia de seguridad clínica.
En la medicina moderna, los fallos de sitio equivocado están catalogados bajo el término de "never events", por tratarse de equivocaciones completamente evitables que, de acuerdo con mediciones del sector, suceden aproximadamente en 1 de cada 112,000 cirugías generales.
No obstante, según subrayó The Cleveland Plain Dealer, el drama vivido por Jacks representa una de las manifestaciones más dramáticas de este tipo de eventos adverso, al derivar no solo en la extirpación del miembro sano, sino en la inevitable remoción posterior de la extremidad enferma.
Con información de Infobae.