Las autoridades brasileñas decidieron no conceder el ingreso a dos funcionarios estadounidenses que tenían previsto sostener reuniones con organismos electorales, al considerar que la visita representaba un posible "riesgo de instrumentalización política". En paralelo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva reiteró su rechazo a cualquier intento de interferencia externa en las elecciones que se celebrarán en el país.
Cuando faltan tres meses para la elección presidencial, una fuente diplomática de Brasil informó a la AFP que el gobierno optó por negar las visas solicitadas por dos representantes de Estados Unidos, quienes planeaban viajar para mantener encuentros con autoridades electorales. La decisión respondió a la preocupación de que la misión pudiera tener implicaciones políticas.
Este episodio profundiza las fricciones entre la administración de Donald Trump y el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. El mandatario brasileño buscará mantenerse en el cargo en los comicios de octubre, donde enfrentará a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien gobernó entre 2019 y 2022 y actualmente permanece encarcelado tras ser condenado por intentar un golpe de Estado en 2022.
Washington planteó reuniones sobre libertad de expresión e integridad electoral
De acuerdo con la misma fuente, Estados Unidos presentó el 20 de julio la solicitud de visa para ambos funcionarios, cuya misión contemplaba abordar con autoridades electorales asuntos relacionados con la "libertad de expresión vinculada a las elecciones".
Sin embargo, las autoridades brasileñas observaron que esa petición coincidió casi al mismo tiempo con una reunión privada celebrada el martes 21 de julio entre Flávio Bolsonaro y diplomáticos extranjeros. Durante ese encuentro, el candidato conservador volvió a cuestionar la confiabilidad del sistema de votación electrónica de Brasil.
Las declaraciones utilizaron argumentos semejantes a los que en 2023 derivaron en la inhabilitación política de Jair Bolsonaro, quien posteriormente también fue condenado por su participación en hechos relacionados con un intento de golpe de Estado.
Frente a ese contexto, señaló la fuente, el consulado brasileño resolvió rechazar las visas de los funcionarios estadounidenses.
Por su parte, un portavoz del Departamento de Estado explicó a la AFP que la delegación tenía previsto permanecer en Brasilia entre el 27 y el 30 de julio para sostener reuniones con "funcionarios gubernamentales, líderes religiosos y miembros de la sociedad civil", con el propósito de dialogar sobre integridad electoral, libertad religiosa y libertad de expresión.
El vocero afirmó además que cualquier versión que sugiera la existencia de una "maniobra" destinada a afectar el desarrollo de las elecciones de un país democrático carece de fundamento, y sostuvo que se trataba únicamente de una "visita de rutina".
Lula rechaza cualquier intervención extranjera
Aunque evitó referirse de manera explícita a este caso, Lula da Silva aprovechó un acto celebrado el sábado 25 de julio en São Paulo para lanzar una advertencia contra cualquier intento de injerencia externa en el proceso electoral brasileño. El mandatario declaró que "quien quiera venir de afuera a meterse en las elecciones brasileñas, ya le voy avisando: se va a llevar muchos golpes".
En medio de este escenario, la administración de Donald Trump aplicó durante este mes dos nuevas rondas de aranceles a productos brasileños, medidas que se añadieron a otras sanciones impuestas por Washington contra Brasil desde el año anterior.
Lula también acusa a Flávio Bolsonaro de actuar como un "traidor a la patria", al sostener que habría impulsado el aumento de los aranceles estadounidenses, una versión que el candidato rechaza.
Durante la presidencia de Jair Bolsonaro, Trump fue uno de sus principales aliados y, posteriormente, ha brindado respaldo a candidatos de derecha en recientes procesos electorales celebrados en países latinoamericanos como Argentina, Colombia y Honduras.
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