El caso del médico
Jesús Maximiano Verduzco Soto
, imputado por el fallecimiento de ocho pacientes en la capital de
Sonora
a causa de tratamientos intravenosos, registró un viraje decisivo este lunes 5 de octubre de 2026.
El sospechoso compareció por voluntad propia en las dependencias de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), poniendo fin a la fase de evasión judicial luego de un acercamiento entre su equipo legal y las instancias procuradoras de justicia para dar cumplimiento a la orden judicial expedida en su contra.
El fiscal general sonorense, Gustavo Rómulo Salas Chávez, detalló que la decisión del procesado sobrevino tras una serie de acciones operativas que abarcaron la ejecución de cateos, la congelación de sus instrumentos bancarios y el embargo precautorio tanto de bienes inmuebles como de unidades vehiculares, medidas que redujeron significativamente su margen de maniobra.
Gravedad médica y traslado al penal de Hermosillo
Una vez formalizada la ejecución del mandato judicial, Maximiano Verduzco fue ingresado a las instalaciones del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Hermosillo.
De acuerdo con las previsiones de la fiscalía, las audiencias de formulación de imputación iniciarán este mismo lunes, aunque el titular del organismo reservó los tipos penales específicos que sustentarán los cargos iniciales.
El comisario general de la AMIC, Carlos Alberto Flores, expuso ante medios de comunicación que un factor determinante para la entrega radicó en el frágil estado físico del imputado, quien afrontó una intervención quirúrgica mayor en fechas recientes.
“El médico se encuentra con una amputación reciente derivado de la problemática que tenía, es uno de los motivos por los cuales esta persona se entregó.
Su salud es delicada”, precisó el mando policial, añadiendo que la condición quedó documentada en el dictamen médico correspondiente. Flores acotó además que el despliegue de las autoridades logró acorralar al profesional de la salud dentro de su entorno cercano y red de complicidades.
Ficha de búsqueda, recompensa y alertas de localización
Previo a su entrega, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) mantenía vigente una ficha de localización ofreciendo hasta 500 mil pesos a quien aportara datos certeros para su ubicación, imputándole probables conductas de mala praxis, homicidio culposo y agravantes por responsabilidad técnica y del área de la salud.
Con la finalidad de asegurar su comparecencia ante los tribunales por las ocho víctimas mortales y los daños a la salud causados a otros usuarios, los órganos de seguridad habían activado notificaciones de búsqueda a nivel interestatal e internacional.
En intervenciones ofrecidas en el mes de abril, el fiscal Salas Chávez expuso como línea principal de investigación que los decesos se desencadenaron por reacciones adversas derivadas de la combinación indebida de fármacos y compuestos.
Dicha hipótesis cobró fuerza luego de que representantes legales de los insumos aportaron registros que acreditaban la vigencia de sus permisos de comercialización.
Trayectoria de la clínica y esquema de atención
La actividad comercial del médico en
Hermosillo
se remonta a 2004, año en que inauguró un centro privado dedicado a la medicina estética y la aplicación de sueros por vía intravenosa.
Mediante plataformas digitales, la clínica difundía material audiovisual que mostraba el espacio de tratamiento y la administración de mezclas vitaminadas a múltiples usuarios de forma simultánea.
En los contenidos promocionales se observaba a grupos de hasta seis mujeres reposando en sillones reclinables mientras recibían infusiones de tonalidad amarillenta.
Según testimonios recopilados, el establecimiento comercializaba tratamientos contra padecimientos metabólicos, control de peso y estética corporal, fijando las tarifas de los sueros entre los 500 y los mil pesos por sesión.
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