Al revisar lo acontecido en la administración anterior, Monreal ponderó que la estrategia gubernamental colocó en el centro el robustecimiento del ingreso mínimo, la ampliación del marco de garantías para la clase trabajadora y la extensión del sistema de asistencia pública.
Estos factores contribuyeron a una contracción en los niveles de pobreza multidimensional, indicador que pasó de afectar al 41.9% de los habitantes al 29.6%, avance atribuido en amplia medida a las mejoras percepciones salariales de la época.
Sin embargo, el parlamentario puntualizó que la distribución distributiva sirvió únicamente como cimiento social, postergando la meta de una verdadera expansión del aparato productivo.
El examen planteado por el congresista se extiende hacia una perspectiva Latinoamericana más amplia, señalando que los movimientos progresistas han tendido históricamente a privilegiar la repartición de ingresos por encima del fortalecimiento de la capacidad de generar riqueza.
Para ilustrar dicha tendencia, citó el desempeño de Bolivia, nación que extrajo dividendos del sector gasífero sin canalizar recursos suficientes a la prospección de depósitos, lo que derivó en una caída de casi 50% en sus niveles productivos de gas natural hacia 2024 respecto a sus máximos históricos de la década previa.
Asimismo, refirió la inestabilidad institucional de Argentina, caracterizada por rigideces comerciales, fijación de precios y barreras cambiarias que afectaron tanto a gestiones peronistas como no peronistas, demostrando un fenómeno que supera adscripciones partidistas.
Bajo este diagnóstico, el senador argumenta que la gestión liderada por Claudia Sheinbaum busca corregir dicho rumbo impulsando la base productiva nacional sin desmantelar los esquemas de bienestar social.
Monreal respalda esta interpretación subrayando iniciativas estratégicas como el Plan México, orientado al financiamiento de micro, pequeñas y medianas empresas, el desarrollo de proveeduría interna y el incremento de insumos locales, sumado a los 15 Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar definidos hasta agosto de 2026.
A estos factores añade un ambicioso esquema de infraestructura que prevé alianzas públicas y privadas por 5.6 billones de pesos distribuidos en ocho áreas prioritarias con horizonte a 2030.
La estrategia se respalda también en indicadores como la captación histórica de 34,968 millones de dólares en inversión extranjera directa durante la primera mitad de 2026, así como el repunte del Producto Interno Bruto, que registró variaciones positivas del 1.4% trimestral y 2.1% anual durante el segundo trimestre del mismo año.
Esta combinación de elementos da forma al modelo denominado “desarrollo productivo con bienestar”, concepto que procura integrar la generación de riqueza con el combate a la desigualdad.
Finalmente, el legislador identifica la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) como una prueba decisiva para la soberanía económica del país.
Las conversaciones sobre cadenas de suministro y reglas de origen abren una coyuntura idónea para consolidar proveedores nacionales dentro de un entorno global complejo, marcado por el debilitamiento del multilateralismo y la pugna geopolítica entre potencias, según diagnósticos de la CEPAL.
Monreal concluye que la vía mexicana continúa en consolidación, pero sus resultados podrían confirmar la viabilidad de conciliar soberanía productiva con justicia distributiva.
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Con información de Infobae.