Columnas
Columna institucional Sin Ambages Jueves 5
Por:
Redacción el
5 de febrero de 2026
Culiacán sale a competir
En un contexto nacional complejo, donde muchas ciudades compiten por atraer inversión pero pocas logran diferenciarse, Culiacán envía una señal clara: quiere tomarse en serio la agenda del desarrollo económico. El primer Encuentro de Negocios y Franquicias del Noroeste, impulsado por el Ayuntamiento, no es un hecho aislado ni una casualidad, sino el resultado de una estrategia que entiende que el crecimiento se construye con planeación, alianzas y visión. Bajo la conducción del alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, la capital sinaloense se coloca como punto de encuentro entre franquicias nacionales e internacionales y emprendimientos locales con potencial de escalar. No se trata de llenar un auditorio o presumir ponentes, sino de generar condiciones reales para que los empresarios locales accedan a nuevos mercados, profesionalicen sus modelos y se integren a cadenas de valor más amplias. El dato es contundente: más de 50 expositores y la participación de la Asociación Mexicana de Franquicias, un organismo con peso real en la economía nacional. Que este encuentro se realice en Culiacán habla de una ciudad que vuelve a ser vista como un espacio viable para invertir, crecer y asociarse, algo que no se logra sin confianza institucional. A ello se suma un componente clave: la capacitación. Conferencias, talleres y networking que rara vez llegan a la región, con la presencia de Marcus Dantus como mensaje claro de hacia dónde se quiere llevar la conversación económica: crecimiento, escalabilidad y profesionalización, lejos de la improvisación. La alianza con la Universidad Autónoma de Sinaloa refuerza esta visión, integrando a la academia al ecosistema productivo y acercando a estudiantes y emprendedores a una lógica de mercado real. Este tipo de encuentros no resuelven todo, pero sí marcan una diferencia: muestran a un Ayuntamiento que entiende que el desarrollo no se anuncia, se gestiona; que la inversión no se exige, se atrae; y que la competitividad se construye con hechos.
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Coordinación y resultados
Hay visitas que duran poco y sirven mucho, y hay otras que se alargan sin dejar rastro. La de Omar Garcia Harfuch a Sinaloa entra, sin duda, en la primera categoría. En cuestión de horas, su presencia dejó algo que en este estado escasea: resultados concretos. Cuatro personas detenidas —tres hombres y una mujer— vinculadas con la desaparición de diez mineros, y el rescate con vida de una mujer y una niña privadas de la libertad. No discursos, no promesas vagas: acciones. El contraste es evidente. Mientras otros funcionarios federales pasan meses sin mover un expediente, Harfuch llegó, encabezó la Mesa de Seguridad y activó la coordinación real entre fuerzas federales y estatales. No vino a tomarse la foto larga ni a anunciar planes etéreos; vino a operar. Y cuando se opera con inteligencia, tecnología y mando claro, los resultados aparecen. A eso se suma una señal política relevante: la autorización para el envío de más elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el refuerzo de capacidades tecnológicas y de inteligencia en el estado. No se trata solo de músculo, sino de estrategia. En un contexto donde la violencia exige respuestas rápidas y precisas, ese mensaje importa tanto como las detenciones. La lección es clara: la coordinación funciona cuando hay liderazgo, y la presencia federal pesa cuando se traduce en hechos. Si esta visita exprés sirve para marcar una línea de trabajo permanente, como se ha dicho, entonces Sinaloa habrá ganado algo más que un operativo exitoso: habrá ganado rumbo. Porque en seguridad, las horas cuentan… y algunas, como estas, sí hacen la diferencia.
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Ordenar para gobernar
Durante años, las sindicaturas han operado en una zona gris: con responsabilidades claras, pero con apoyos irregulares, reglas disparejas y, muchas veces, con la carga administrativa cayendo en los hombros de quienes menos recursos tienen. Ahí es donde el gobierno municipal suele fallar, no por falta de discursos, sino por ausencia de orden. Lo que plantea el alcalde Jorge Bojórquez tiene lógica administrativa y sentido político: si los comisarios y comisarias son la primera cara del Ayuntamiento ante la ciudadanía, lo mínimo es darles respaldo, reglas claras y condiciones para operar. Uniformar los cobros no solo evita abusos o confusiones; manda un mensaje de equidad. Que en Navolato nadie pague de más ni de menos, viva donde viva. Este tipo de decisiones no lucen en espectaculares, pero fortalecen la base del gobierno. Empoderar desde abajo no es soltar el control, es ordenar la casa. Es entender que cuando la administración funciona en lo local, el desgaste político disminuye arriba. Y cuando quienes atienden lo cotidiano tienen apoyo, la gestión se vuelve más eficiente, más humana y menos improvisada. Si el respaldo a comisarias y comisarios se sostiene y se acompaña de transparencia y consenso con el Cabildo, el mensaje es claro: no habrá comunidades de primera ni de segunda. Gobernar parejo también es gobernar con inteligencia.
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Así como llegó, así se fue
En medio de la peor sequía que ha vivido Sinaloa en tres décadas, con presas que apenas rascan el 30% de almacenamiento, la renuncia de Jesus Antonio Cruz Varela a la dirección de la Comisión Nacional del Agua en el Pacífico Norte pasa casi inadvertida. Y quizá eso sea el mejor resumen de su gestión: silenciosa, gris y perfectamente prescindible. Llegó, estuvo siete meses y se fue sin que nadie —literalmente nadie— pueda decir qué hizo, qué resolvió o qué dejó encaminado. Resulta casi una ironía. Mientras se anunciaban inversiones históricas por más de 13 mil 500 millones de pesos para modernizar distritos de riego y cuando el campo sinaloense enfrenta una crisis hídrica sin precedentes, el responsable federal del agua en la entidad optó por desaparecer del mapa. No hay explicación oficial, no hay balance, no hay legado. Solo un relevo administrativo más, como si estuviéramos hablando de una oficina menor y no del organismo encargado de administrar el recurso más crítico del estado. Así, Cruz Varela se va como llegó: sin ruido, sin peso político y sin dejar huella. En tiempos donde se necesitaba liderazgo técnico, gestión firme y capacidad de interlocución con productores y autoridades locales, Conagua tuvo un director que pasó de noche… incluso en plena sequía. Y eso, en Sinaloa, no es poca cosa: es una omisión grave disfrazada de cambio administrativo.
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